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Entrevista a Kiko para ALFA Y OMEGA


Al servicio de la nueva evangelización 04/07/2002

Kiko Argüello, fue el iniciador del Camino Neocatecumenal, nueva realidad eclesial surgida en 1964, en las barracas de Palomeras Altas de Madrid. Siguen este Camino hoy un millón de personas en 16.700 comunidades esparcidas en 105 países, en 883 diócesis y 4.950 parroquias.

Jesús Colina. Roma

Veinticuatro horas después de que la Santa Sede reconociera oficialmente los Estatutos del Camino Neocatecumenal, la pasión por Cristo que caracteriza a Kiko Argüello parecía más desbordante todavía. «En una sociedad, como la europea, que se encamina hacia la apostasía –explica en esta entrevista concedida a Alfa y Omega–, Juan Pablo II con este gesto, está ofreciendo a los obispos una ayuda para que los cristianos redescubran la gracia del bautismo». Por primera vez en sus más de dos mil años, la Iglesia ha reconocido un «catecumenado post-baustismal».

Kiko, ¿qué significa este reconocimiento?

Es algo muy importante. Significa que la Santa Sede reconoce el trabajo que hemos realizado durante tantos años. Pero lo que me parece más importante es que ha definido el camino como un catecumenado post-bautismal. Siempre he dicho que, durante tres siglos, la Iglesia tuvo un catecumenado serio. Los catecúmenos tenían que demostrar antes de ser bautizados que tenían fe, que Cristo resucitado estaba dentro de ellos. Aquellos cristianos no tenían templos, no tenían iglesias, pero tenían vida, y así convirtieron al Imperio Romano.

Hoy nos encontramos ante retos como los de los primeros cristianos. En el contexto de la globalización, estamos constatando, por ejemplo, la apostasía de Europa. La cuestión consiste, por tanto, en formar al hombre celeste. ¿Lo estamos logrando?

¿Que cambia para el Camino después de la aprobación de sus Estatutos?

No cambia nada. Esperamos que los obispos tengan menos reticencias. El gran reto consiste en la nueva evangelización. Tenemos que reevangelizar España.

¿Qué le dirías a un obispo que es reticente a acoger en su diócesis a las comunidades neocatecumenales?

Que escuche a Pedro. Que no tenga miedo. Estamos reconstruyendo familias. El demonio ataca a la sociedad hoy día atacando a las familias. En nuestras comunidades, las familias viven en unidad.

El Camino es precisamente un camino. Ahora con el reconocimiento oficial de estos Estatutos, ¿no se corre el riesgo de petrificar este caminar?

Este problema se ha evitado, pues los Estatutos son muy sencillos y esenciales. Gracias a Dios la Santa Sede nos ha respetado mucho. No hay juridicismos. A los Estatutos se les añadirá un Directorio que son treinta años de catequesis, que la Santa Sede está revisando. Y por el momento nos han felicitado por la ortodoxia y, sobre todo, por la antropología profunda que reflejan. Obviamente, habrá que hacer también algún retoque. Nosotros hemos respetado y hemos obedecido a todo lo que nos han pedido. Hemos visto en la Iglesia que es una madre. La Santa Sede se da cuenta de la necesidad que hoy tienen los obispos de contar con un instrumento para ayudar a los obispos.

¿Qué es el Camino para Juan Pablo II?

La primera vez que fuimos a ver al Papa, en Castel Gandolfo, el 5 de septiembre de 1979, nos invitó a Misa y, al final, nos dijo que, al pensar en nosotros, había visto ante sí tres palabras: ateísmo, bautismo, catecumenado.

Hoy, después de tantos años, vemos qué significaba esto. El Papa había comprendido qué era el ateísmo europeo, el ateísmo moderno, mientras que los bautizados se contentaban con ir a misa el domingo; hacía falta un refuerzo. «¿Dónde estaba la fuerza de la Iglesia primitiva?», preguntó una vez en una parroquia al encontrarse con algunas comunidades neocatecumenales. «¿Dónde estaba la fuerza de los primeros cristianos ante el paganismo? Y, ¿dónde está la debilidad hoy?» En aquella ocasión, dijo: «Vosotros habéis encontrado la respuesta en el catecumenado». Esto es lo que ahora reconoce la Iglesia, y creo que es la base de estos Estatutos, pues es la primera vez que la Iglesia en sus dos mil años reconoce un catecumenado para después del bautismo (post-bautismal) ofrecido a los obispos. Por eso, no somos una asociación, un movimiento o una congregación, sino un instrumento al servicio de los obispos.

¿Cuál es el auténtico desafío del cristianismo en estos momentos?

Tenemos que demostrar al mundo la Buena Nueva Cristo crucificado, las bienaventuranzas: dar de comer al hambriento, perdonar al enemigo.... La Iglesia primitiva lo logró. Dios puso a los primeros cristianos en el candelero, el candelero de la persecución. Hoy nos encontramos en una situación parecida. Estaremos rodeados de mezquitas y templos budistas. ¿Sabes cuántos miles de italianos se están convirtiendo al budismo? Los cristianos hoy tienen que amar al mundo «como Yo os he amado». Dios sufrió por nuestra propia salvación. En este amor, el mundo creerá, pero para llegar a este amor hace falta un camino de fe, no sólo la misa del domingo. Según los estudios de los sociólogos, la gente ve cuatro horas de televisión al día. Ésta es la catequesis que recibe hoy la gente. Y, en buena parte, son contenidos anticristianos.

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Camino Neocatecumenal en Puerto Madryn - Chubut - Argentina, Parroquia: Cristo Resucitado
Pagina on-line desde el 01/03/2003 - Ultima actualizacion 24/02/2004