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Mision del Camino Neocatecumenal en la parroquia


"Hay que hacer comunidades cristianas como la sagrada familia de Nazareth, que vivan en humildad, sensellez y alabanza. El otro es Cristo"

De la experiencia de kiko Argüello y Carmen Hernández, sobre la misión del camino en la parroquia y las nueva evangelización.
Extraído de la convivencia de Kiko y Carmen con 250 obispos de America.Nueva York. Abril de 1997

"Nace entre los pobres"

(Un extracto de la experiencia de Kiko)
...Tenía un estudio de pintor cerca de la plaza de España y solía pasar las Navidades con mis padres. Un año fui a casa a celebrar la Navidad, entré en la cocina y vi a la cocinera que estaba llorando. Le pregunté: "Berta - así se llamaba -, ¿qué le pasa?". Ella me contó que su marido era un borracho, que quería matar al hijo, que el hijo se había enfrentado al padre... Me contó una historia que me dejó sobrecogido.
Fui a ver dónde vivía: era un sitio horrible, un lugar lleno de barracas pobres. La pobre mujer se levantaba a las seis de la mañana para ir a trabajar, tenía nueve hijos y estaba casada con un hombre cojo, medio tuerto y que estaba casi siempre borracho. Con un palo pegaba a los hijos y les decía: "¡vete a defender a tu padre!", a veces cuando estaba borracho se orinaba encima de las hijas. Esta mujer, agraciada aunque ya mayor, me contó cosas alucinantes...
(barraca de kiko Argüello, palomeras altas,1962)
Se me ocurrió coger al marido y llevarlo a Cursillos de Cristiandad. El pobrecillo estaba muy impresionado al oírme hablar. Entonces durante unos meses no bebió, pero después volvió a beber y otra vez comenzaron los follones. La mujer me llamaba: "Señor Kiko, venga por favor, que mi marido nos quiere matar a todos. ¡Llame a la policía!". No me dejaban vivir. Al final pensé: "¿Y si Dios me está diciendo que deje todo y me vaya a vivir con ellos para ayudarles?". Cogí dejé todo y me fui a vivir con aquella familia. Dormía en una cocina muy pequeña que estaba llena de gatos. Viví allí y me quedé amedrentado por todo aquel ambiente. Había mucha gente que estaba viviendo en una situación terrible, llena de sufrimiento. No sé si conocen el libro de Camus "La peste", que tiene como tema el sufrimiento de los inocentes. Esa mujer, Berta, me contó que este hombre cojo, para vengarse de las humillaciones que había recibido donde vivía, había dicho a todos los vecinos que él se casaba con esta chica, que era la niña más mona del barrio. Todos se reían de él. ¿Saben cómo se casó con ella? Le puso un cuchillo en el cuello y le dijo: "Si no te casa conmigo, rajo a tu padre", y lo hubiera hecho. Su padre era viudo y ella, estaba sola, era muy tímida y miedosa.
Me preguntaba a mí mismo: ¿qué pecados ha cometido esta pobre mujer para merecer este tipo de vida? ¿Y por qué yo no? Pero no solamente estaba esta mujer sino que había muchas más; una vecina tenía la enfermedad de Parkinson, el marido la había abandonado y pedía limosna. Y es que había otro, y otra...
Frente a todo esto había solamente dos respuestas. ¿Conocen la frase famosa de Nietzsche?: "o Dios es bueno y no puede hacer nada para ayudar a esta gente pobre, o Dios puede3 ayudarles y no lo hace, entonces es malvado". Esta frase tiene veneno. ¿Dios puede ayudar a esa mujer o no...?
Ante esta situación viví una gran sorpresa. ¿Sabéis lo que vi allí, en aquella gente? No vi lo que dice Nieztsche, que Dios puede o no puede, yo vi en ellos a Cristo crucificado. Vi a Cristo en Berta, en aquella otra mujer que tenía el Parkinson, en aquel otro. Vi un misterio: el misterio de la Cruz de Cristo. Y esto me impresionó mucho, lo digo sinceramente.
Después me llamaron a África para cumplir el servicio militar. Cuando volví me dije a mí mismo: si mañana vuelve Cristo en su segunda venida yo no sé lo que va a pasar en este mundo, pero ¿sabéis dónde quiero que me encuentre Jesucristo?, a los pies de Cristo crucificado. ¿Y dónde está Cristo crucificado? En aquellos que están cargando con el sufrimiento más grande, con las consecuencias del pecado de todos. Dice Sartre: "¡Ay del hombre que el dedo de Dios lo estrella contra el muro!". Pues yo he visto a mucha gente estrellada contra el muro, he visto a muchos débiles aplastados por las consecuencias del pecado, débiles, Cireneos anónimos...
Cuando uno se va a vivir con los pobres, o pierde la fe y se hace guerrillero a lo "Ché Guevara", o se queda en silencio ante Cristo y se santifica. Yo estoy agradecido al Señor porque tuvo misericordia de mí, porque yo allí pude ver al Señor Jesucristo crucificado. Entonces, cuando volví de África conocí a la hermana de Carmen y pensaba que había que bajar a las catacumbas sociales y allí predicar el Evangelio a esa gente, ayudarles, darles una palabra de consuelo, y formamos un grupo dedicado a los homosexuales, a las prostitutas, etc.
La hermana de Carmen estaba en una asociación que se llamaba Villa Teresita que se dedicaba a redimir prostitutas. Iban por las casas de prostitutas y a las que querían les ofrecían un puesto de trabajo, era una obra muy buena. Pero al final yo me di cuenta de que en ese grupo lo hacíamos todo un poco como "hobby" y les dije: "yo me voy a vivir entre los pobres".
Charles de Foucauld me dio la fórmula: vivir en silencio al igual que Jesús de Nazaret; en contemplación, a los pies de Jesucristo crucificado entre aquella gente. Conocí a un asistente social y me enseñó aquella zona de Palomeras Altas donde había quedado libre una barraca de tablas, que servía de refugio de perros, y me dijo: "métete allí y no te preocupes". Y allí ha nacido pues, un poco todo. En las barracas yo quería vivir como Charles Foucauld, en contemplación: tal como uno está ante la Eucaristía, a los pies de la presencia real de Cristo, yo quería estar a los pies de Cristo crucificado en la gente más pobre y miserable. El Señor me llevó allí con este espíritu: yo era el último. Ellos eran Jesucristo.
Quizá alguno me podría haber dicho: "Hombre Kiko, ¡ayúdales!". Aquí hay un punto muy importante para aquellos que saben ir al fondo de las cosas. "Pero, ¿qué haces?, ¿te pones en adoración cuando esta gente está muerta de hambre?, ¡dales de comer!". Yo no tenía nada, solamente me llevé la Biblia y una guitarra, dormía en un jergón de paja, sobre el suelo. No tenía nada más.
Había leído también un acontecimiento de la época de los nazis, que me impresionó mucho. Se contaba un hecho histórico que sucedió en el campo de concentración de Auschwitz. Uno de los jefes del campo se estaba dando cuenta de las atrocidades que se estaban cometiendo en el genocidio del pueblo hebreo. Un día, mientras estaba realizando una inspección del campo, vio pasar a un grupo de hombres y mujeres llevados a las cámaras de gas; iban todos desnudos. En aquel momento sintió en su corazón un dolor muy grande y se preguntó a sí mismo: "¿qué tengo que hacer para ayudarles?, ¿qué tengo que hacer para estar en paz conmigo mismo?" ¿Conocen la respuesta que recibió en su interior? (Los Padres de la Iglesia nos hablan de Cristo hablante, Cristo que habla dentro de nosotros. Es algo muy profundo). El libro contaba que sintió que tenía que desnudarse y ponerse en fila con ellos. Podemos preguntarnos: esa voz que sintió en su interior ¿era real?, ¿era la voz de Dios? ¿No hubiera sido mejor detener la marcha de aquel grupo y liberarlos? Quizá no lo podía hacer. Pero ¿por qué la verdad era desnudarse y meterse en la fila? He aquí una posible respuesta: una persona que está en aquella fila está ante el drama de que parece que Dios no existe, que no hay amor en el mundo y si no hay amor en el mundo, Dios tampoco existe, la vida es una monstruosidad, ¡muramos absurdamente! Pero, ¿y si hay alguien que te acompaña?, ¿y si Dios mismo se hace hombre y se pone contigo en la fila por amor a ti?, entonces el amor existe. ¡Dios existe!, se puede morir, la vida y la muerte no tienen sentido.
¿Qué pasó?, pues lo que pasa siempre. El vecino de al lado un día que hacía un frío que pelaba, pues era invierno y nevaba - los perros que dormían allí conmigo me calentaban -, entró de repente y me dijo: "te he traído un brasero porque te estás muriendo de frío". Poco a poco se acercaban y preguntaban: "¿quién es ese que está ahí con la barba y la guitarra?". Para unos era uno que había hecho una promesa, para otros era una especie de protestante, porque iba siempre con la Biblia. Los gitanos venían por la guitarra... No sabían quién era y esto los interrogaba a todos.
En las barracas de Palomeras conocí entonces a Carmen Hernández, doctorada en Químicas y licenciada en Teología que, gracias al liturgista Pedro Farnés Scherer, estaba en contacto con e corazón de la renovación litúrgica del Concilio Vaticano II y la centralidad del misterio pascual. Ella me ayudó mucho. Carmen estaba formando un grupo para ir a evangelizar a los pobres de las minas de Oruro, en Bolivia, invitada por el obispo de aquella ciudad, Mons. Manrique. Yo conocía a su hermana, Pilar, que un día me la presentó. Impresionada por aquella realidad, se quedó a vivir en las barracas, a un kilómetro de donde estaba yo.
Forzados por el ambiente de los pobres, el Señor nos hizo encontrar una forma de predicación, una síntesis kerigmática que fue acogida por aquellos hermanos y que creó una "koinonia", una comunidad cristiana. Así nació la primera comunidad entre los pobres (gitanos, analfabetos, mendigos, quinquis, hombres que habían estado en la cárcel, prostitutas, etc.). Esta comunidad, donde se visibilizaba el amor de Cristo crucificado, llegó a ser un signo y gracias al entonces Arzobispo de Madrid, Mons. Casimiro Morcillo, se pudo llevar a las parroquias de Madrid, a Roma y a otras naciones. En las barracas descubrimos el trípode sobre el que más tarde se basaría todo el Camino Neocatecumenal: Palabra, Liturgia y Comunidad.
José Agudo, que tenía entonces una pelea con otro clan de quinquis se acercó a preguntarme qué decía el Evangelio sobre eso de pegarse. Yo le leí el Sermón de la Montaña, que dice que no hay que resistirse al mal se quedó boquiabierto. "¿Cómo?, ¡si no me defiendo me mata!, ¿qué voy a hacer?". Le dejé Las florecillas de San Francisco Javier que le impresionaron mucho y ya no me dejaba ni a sol ni a sombra. Bueno no voy a contar estas historias pues sería demasiado largo...

De la experiencia de Carmen

...Lo que quería decir Kiko, el Siervo de Yahveh lo tenía muy enraizado, pero allí lo que yo llevé en bandeja, y no por mí - no es mío -, fue el Concilio de Vaticano II, la Pascua y la Resurrección de los muertos. El primer canto que hizo en las barracas fue el "Siervo de Yahveh", hasta que llegó al "Resucitó" fueron dos años de lucha y pelea que tuvimos, hasta que entró en el dinamismo de la Pascua.
Y la Pascua ni me la he inventado yo ni tampoco Farnés, sino que ha sido la labor inmensa de todo el Movimiento Litúrgico y todo el Movimiento Bíblico, que ha fermentado en el Concilio y que se ha puesto en marcha en el Concilio.
Yo siempre estaba con Kiko, pero no me fiaba de él ni un pelo. Sólo me convenció el día en que llegó allí el arzobispo de Madrid, Mons. Morcillo, que fue otro milagro que sería interesante contarlo. Entonces comencé a colaborar con Kiko fiándome más de él cuando vi a la Iglesia.
Mons. Morcillo fue un verdadero don de Dios. Él nos mandó ir a las parroquias...

Kiko Argüello con Mons.Casimiro Morcillo en las barracas
La misión del Camino en la Parroquia:

Para comprender lo que es el Camino Neocatecumenal, ya habéis entendido algo, habéis entendido que Dios me ha elegido a mí, y ha elegido a Carmen y a otras personas para hacer una obra que va a poner en vuestras manos. Es algo para vosotros no es una cosa nuestra. Es una obra, como el Papa ha dicho, para ponerla en función de los obispos.
En respuesta a la encuesta de ayer nosotros nos damos cuenta que es urgente pasar una pastoral de Evangelización. Un sociólogo jesuita muy importante hace unos años, tuvo un encuentro con todo el clero de Roma y les hizo este gráfico. Decía: "Es urgente pasar una pastoral sacramental o de conservación, a una pastoral de evangelización". Entendiendo la palabra "pastoral", que viene de pastor -¿quién es el Pastor? Cristo es el buen pastor- como el tratar de llevar la gente a Cristo, conducirles a Cristo. El obispo como representarte en la diócesis tiene que llevar la gente a Cristo.
Entonces, ¿qué es una pastoral de sacramentalización? Si yo hago aquí un gráfico de una parroquia con las calles, esta plaza, etc. Esta es una parroquia supongamos que tiene 40.000 habitantes. La estadística europea dice que en estos momentos solamente siguen participando a la Misa del domingo el10%. No sé en vuestras diócesis cuánto es, ¿el 20%, el 30%, el 40%, más bajo? Vamos a suponer un 15%. Si esto que dibujo aquí es el 100% (todo el gráfico) y esto es el 15% (un círculo alrededor de la parroquia), aquí hay un sector que todavía continúa viniendo a la iglesia. Pero claro, si la parroquia es muy grande, si son 100.000 ¡figúrate! Si solamente viene el 10%, 90 están fuera. Pero aunque venga un uno por cien, si la parroquia es muy grande pues el cura pobrecito está solo y se pasa toda la vida haciendo funerales, y luego bautizar, y luego las Misas.
¿En qué consiste la pastoral sacramental? Hemos dicho que pastoral es llevar la gente a Cristo, hay que llevarles a Cristo. ¿Dónde está Cristo? Dice la Iglesia que Cristo está presente en los Sacramentos y en la Jerarquía. Si Cristo está presente en los Sacramentos quiere decir que está presente en la Eucaristía, en la Misa, en el Bautismo, en el Matrimonio; está presente en la Confesión; está presente en la Jerarquía, en el Papa, en el Obispo, en el Cura; está presente en los que sufren, en los pobres; está en el Cielo, etc.
La pastoral será entonces organizar todo aquello que lleva la gente a encontrarse con Cristo, aquí. Un sacerdote que tenga que llevar esta pastoral tendrá que encargarse, si Cristo está presente en la Eucaristía, de formar un grupo de adoración nocturna, adoración de la Santa Eucaristía, amor a la Eucaristía. Si Cristo está presente en la Misa, tiene que decir misas los domingos, todos los días. Cristo está presente en el Bautismo, habrá que preparar a la gente para recibir el Bautismo. Está presente en el matrimonio, el cura tendrá que encargarse de organizar cómo preparar el Sacramento del matrimonio. En la confesión: cómo hacer que la gente se confiese. Si Cristo está presente en el Papa, tienen que escuchar la voz del Papa. En el Obispo, etc. En los pobres: Caritas. En el cielo: apostolado de la oración. ¡Todo lo que quieras! Cristo presente en los que sufren: visita a los enfermos, grupos de San Vicente de Paul. Presente en la familia: grupo familiar cristiano. Aquí se puede inventar todo lo que quieras. El cura, si quiere trabajar, puede trabajar cuanto quiera. Solamente que esta pastoral no es misionera. ¿Por qué? Porque un señor que esté aquí (fuera del círculo), aquí hay un señor que se fue de la Iglesia. Primero se hizo comunista o no sé qué, participó en las guerrillas y tal, y además odia a los curas y ha perdido completamente la fe, es ateo. ¿Cuál es el problema de esta pastoral? Que para creer que Cristo está en la Eucaristía se necesita fe. Para creer que Cristo está en la Misa se necesita la fe. Para creer que Cristo está en el Papa, la fe. Para creer que Cristo está en el cura, más fe; o en el Obispo, más fe todavía. Para creer que está en los que sufren, más fe todavía, porque mucha gente dice que Dios no existe viendo a los que sufren. El problema ¿cuál es? Que este señor ya no tiene fe. Por lo tanto todo lo que hace este cura por este grupo (dentro del círculo) a este señor ya no le importa nada. Ni entra en la iglesia, ni bautiza a sus hijos. Ya en Europa más del 30% está sin bautizar, también en España. Ya tenemos a una sociedad al lado nuestro de gente sin bautizar. Entonces estas presencias: la presencia de Jesucristo en la Misa, en los Sacramentos, en la Confesión, en el Cura, no sirven para uno que no tiene fe. Ni tampoco el templo. En Holanda están vendiendo las iglesias, ahora han vendido tres; hacen de ellas almacenes. Mucha gente secularizada entra en las iglesias como quien entra en un museo, no las ha visto nunca. No es vuestro caso, quizá. Estamos hablando a obispos de América, pero tenéis que daros un paseíto por Europa. También aquí pasará, y en algunas partes ya está pasando.
Entonces, si estas presencias no sirven para uno que no tiene fe, que hasta le molesta que el cura vaya vestido de cura, el que no tiene fe nunca entrará a rezar al sagrario, por ejemplo, porque no cree que en aquella caja esté Dios. ¿Cómo va a rezar?, no tiene fe. Estas presencias no sirven.
Habría que encontrar una presencia de Cristo que no necesite que este hombre tenga fe para llamarle a la fe. Pregunta: ¿existe una presencia de Cristo que llame a los hombres a la fe? Sí que existe. ¿Cuál? Lo dice Jesús en el Evangelio. "Amaos como Yo os he amado". ¿Cómo nos ha amado Cristo? Así nos ha amado, en la cruz. Cristo nos ha amado así. "Amaos como Yo os he amado, en este amor conocerán - conocerá este señor a quien nadie le ha hablado de Cristo - que sois mis discípulos". "Amaos como Yo os he amado". Ahora yo pregunto: ¿conocéis a alguien que me ame así? El Concilio ha dicho que la Iglesia es un sacramento, signo visible, universal de salvación. Ahora yo pregunto: ¿conocéis a mucha gente que ame así? Primera pregunta: ¿qué es amar así? "Amaos como Yo os he amado". Cristo nos amó cuando éramos sus enemigos, o sea, que le estábamos matando y él estaba - sin que nosotros lo supiéramos - ofreciendo al Padre el sufrimiento que le estábamos dando por nuestros pecados. Ganando para nosotros, por sus méritos, divinos, el perdón del Padre. Y no solamente perdonarnos por su sufrimiento y por su muerte, sino enviarnos desde el cielo su misma vida, su Espíritu Santo. ¿Qué quiere decir esto? Pues pongo un ejemplo, porque a lo mejor sí se entiende.
Cuando mataron al primer mártir, que se llama San Esteban, hay un grupo de fanáticos integristas, como los del Islam de ahora, que están decididos a perseguir y a matar a los cristianos. Un tal Saulo, es el jefe de este grupo. Esteban es discípulo de este Jesús que ha dicho "amaos como Yo os he amado"; y puesto de rodillas mientras le lapidaban con piedras que rompen los huesos, ofreció su sangre por ellos, dijo a Dios que no le imputase el pecado de matarlo. Ofreció por ellos su sangre. Va a Dios la sangre de Esteban por su asesino, está intercediendo por él, y Dios ha aceptado su sangre y no le puede castigar. ¿Cómo sabemos nosotros que Dios escuchó a Esteban? Muy sencillo, la sangre de Esteban que ofreció por sus asesinos, sabemos que el Padre la aceptó porque ganó para sus asesinos una gracia especial: a San Pablo que era el je fe, Cristo se le apareció en Damasco.
Si tú me pegas porque me detestas, me haces daño con un palo, me has hecho un daño terrible, ¿yo no puedo ofrecer ese dolor por ti? Sí. Imagínate que eres un cura que odias el Camino, estás lleno de odio, piensas que yo soy un tipo que aliena a los pobres y que hay que quitarme de en medio, y me arreas un bastonazo y me pegas, imagínate que yo no me puedo defender y no me defiendo, ofrezco ese dolor - que me has hecho un daño terrible - para que Dios te dé una gracia especial. Si en vez de darme con un palo me cortas un brazo o me golpeas, ese dolor que yo ofrezco tiene valor, Dios tiene que escucharlo. Esto es para entender el martirio. Ya sé que lo entendéis todos muy bien. Quiere decir que Dios tiene que darle unas gracias especiales porque yo he ofrecido por él mi sufrimiento, le he querido, le ha amado así, sin juzgarle. Me he ofrecido con Cristo.
Para que entendáis esto hago un inciso. España ha dado cursillos de Cristiandad, el Opus Dei, el Camino Neocatecumenal y todo lo que quieras ¿sabéis por qué?, porque ha habitado una guerra civil española donde han matado a más de 6.000 curas, torturado, mártires: no ha habido una sola apostasía. Las raíces del Camino Neocatecumenal están bañadas en sangre de muchos mártires en España. También en México; por eso en México están los legionarios de Cristo, está lleno de vocaciones, etc., ¡cuánto han sufrido los cristianos en México!
Entonces, "Amaos como Yo os he amado", quiere decir en la dimensión de la cruz. ¿Y por qué este amor es un signo que crea un punto interrogativo para este señor? Pues porque la Iglesia anuncia una sola cosa: Cristo ha resucitado. Anuncia la vida eterna en nosotros. Cristo ha dado la vida por mí. El Padre me da la vida de Cristo vencedor de la muerte. Cristo ha vencido la muerte, no muere más. Yo no muero más. Él me da la victoria sobre la muerte. "¡Niké, niké!" dice la Iglesia ortodoxa; lo pone sobre el pan del Cuerpo del Señor. "¡Victoria, victoria!". O sea que dentro de mi corazón está la vida eterna.
Dime una cosa, ¿amar a un pobre?, tú le das la casa y yo la Vida Eterna, ¡a ver quién le ama más! Ese es un punto también muy importante. La Vida Eterna, ¿y de qué sirve tener dentro Vida Eterna? Tener dentro Vida Eterna significa que puedes amar más allá de la muerte, así, "como Yo os he amado". Si yo tengo Vida Eterna... eterno, es lo que contrario a muerte, quiero decir que yo no muero nunca. Por eso, si un matrimonio está bautizado y es cristiano adulto, cristiano, es indisoluble, ¡es indisoluble! Porque aunque el marido crucifique a la mujer, la mujer ya sabe que ella - que es Cristo - tiene la misión de llevar los pecados del marido, dejarse crucificar, subir a la cruz y ofrecer por el marido sus borracheras.
Hoy en el mundo anticristiano sabéis que no nos dejan amar así, no nos dejan amar así en Europa. Dicen que esto es aberrante. Que esa mujer que tiene un marido borracho, se debe separar, que lo debe denunciar, que esto es una monstruosidad. En todo el mundo europeo, han quitado las cruces de todas partes. Esta es la antropología que se está sembrando en todos los medios de comunicación a la gente: que hay que separarse, no hay que soportar ninguna injusticia, ni la más pequeña; hay que levantar el puño. ¡Qué es eso de llevar los pecados de los demás! Eso, ¿quién lo ha dicho? Un tal Jesucristo. ¿Y quién es Jesucristo?
Cuando un grupo de hermanos fue a Rusia - cuando era comunista - me dijo el cura que iba con ellos: "Kiko, ¡me he quedado horrorizado! Fíjate que nos llevaron a un museo y había allí un crucifijo - sabéis que llevan guía- y dijo el guía mostrando el crucifijo: 'Ahí tenéis al anti-hombre. ¡Mirad! Tiene las manos clavadas y los pies para no hacer nada por los pobres'". Y este cura le dijo a este señor: "Mire usted, enséñenos el arte, pero por favor, no haga comentarios de este tipo". "Amaos como Yo os he amado". ¿Cómo sé yo que tengo Vida Eterna? Porque puedo amar más allá de la muerte. ¿Y cómo sé llama amar más allá de la muerte?, amar al enemigo. Entonces, ahora se entiende a Jesucristo cuando dice en el Sermón de la Montaña: "Amad a vuestros enemigos". Esto es consecuencia del Bautismo, consecuencia de haber sepultado bajo el agua el hombre viejo, y de haber resucitado con Cristo a una vida nueva: la vida de un hijo de Dios que participa de la naturaleza divina. ¿Y qué es lo que te da el Bautismo? Vida Eterna. Cuando vosotros fuisteis bautizados os preguntó el cura: "¿Qué pides a la Iglesia de Dios?", "la fe". "¿Y qué te da la fe?, "la Vida Eterna". Pero no sólo Vida Eterna para mañana, sino Vida Eterna ahora. Lo que dice San Juan: "el que odia a un hermano es un asesino y ningún asesino tiene vida eterna". ¿Qué significa odiar a un hermano? Pues que si este hermano me está calumniando, me está quitando la fe, yo me tengo que defender porque me está matando. ¿Y cómo me defiendo? Odiándolo, detestándolo; lo cual demuestra que no tengo Vida Eterna. Claro, el que tiene sólo su vida la tiene que defender; éste es el primer signo.
Entonces si los cristianos nos amamos en esta dimensión mostramos al mundo la victoria sobre la muerte. Y para amarnos en esa dimensión tenemos que poner resistencia al mal. Dice Jesucristo: "No os resistáis al mal". ¿Cómo? ¡Eso es genérico! Dice Cristo: yo os lo explico y muy concretito. Mira. El primer mal más grande que te pueden hacer es que atenten contra tu honor, que te quiten el honor; que digan que tu familia es una familia de ladrones, que habéis robado. Y dice el Evangelio: "Si alguno te abofetea en la mejilla derecha preséntale la izquierda". ¿Y sabéis qué es eso de la derecha y la izquierda? Pues ya lo sabéis, si yo doy un puñetazo a uno, se lo doy en la mejilla izquierda (esto lo explica muy bien Joaquín Jeremías). Para golpearlo en la mejilla derecha no le puedo dar así (con la palma de la mano), sino que se lo tengo que dar así (con el dorso de la mano). Este gesto desde toda la Edad Media y entre los semitas, es un gesto de desprecio. En tiempo de los duelos, para desafiar a un hombre a muerte se cogía un guante y se hacía así: ¡zas!, en la mejilla derecha, que significa desprecio; y tenían que matarse. Duelo a muerte.
Jesucristo dice: habéis oído que el honor se defiende con la sangre, con la vida, como los gitanos. Pasas al lado de un gitano y si lo escupes, te raja, te mete un cuchillo. Habéis visto en Sicilia cómo la gente se mata por el honor. El machismo, las pistolas y todo ese lío, que el honor lo defienden con sangre. Pues no así vosotros, dice Jesucristo. Si a vosotros alguno os quita el honor, si alguien os desprecia, poned la otra mejilla. Este es el primer mal, el más doloroso, el más grande, el que compete al honor.
Otra clase de mal: por ejemplo que te hagan causa para quitarte tu casa; que digan que en la herencia les has robado y te denuncien. Que cojan la ley y con la ley digan que eres un ladrón. Y es mentira. ¡Eso duele!, es un mal concreto. Dice Jesucristo: Si alguno te hace causa para quitarte la casa no vayas a juicio, dale la casa; y no solamente la casa, también el campo. "¿Cómo?, ¡está Usted revolucionando el mundo! ¿Y las huelgas que hacemos por la justicia? ¡Ah! Entonces no hay justicia, ¿pero que está usted diciendo?, ¡está loco! Kiko, has perdido el juicio, lárgate de aquí. "Si alguien te hace causa para quitarte la túnica dale también el manto". ¿Esto es palabra de Jesucr5istoo no?, ¿o son consejitos? Dice Jesucristo: "Si alguno te roba lo que es tuyo no se lo reclames". ¿Sabes quién te lo ha robado? Pues no lo denuncies a la policía, ni siquiera se lo reclames. No se lo reclames.
Otra forma de hacerte daño: en el trabajo, la injusticia social. Por ejemplo, la ley prohibía llevar cargado a un hombre una milla con 40 kilos de peso porque lo podías reventar. Eso está prohibido por la ley, pero la gente abusaba de los esclavos para hacer dinero, los explotaba. Dice Jesucristo: Si a vosotros (está hablando a la gente especial que va a mostrar al mundo la Buena Nueva, que ha venido de Dios la Vida Eterna, aquí), si a vosotros alguno os obligase a ir cargado con 40 kilos una milla, vais dos millas. No hagáis una huelga levantando el puño. No una milla; voy dos por ti, lo ofrezco por ti. Así puedo seguir. "Haced el bien, dice Jesucristo, porque si hacéis el bien a los que os aman ¿qué hacéis de extraordinario? Eso hacen las prostitutas que aman a sus chulos. Amad a vuestros enemigos".
¿Esto es una nueva moral? No. Es "como Yo os he amado". Atención, este es el punto. Porque todo esto que yo he descrito es cómo Cristo nos amó. He sido yo el que he abofeteado a Cristo en su honor de Hijo de Dios, y ¿qué ha hecho él? Me ha puesto la otra mejilla. He sido yo que le he hecho causa y le he dicho "¿cómo es que nace ese hijo subnormal? ¡tú eres un monstruo!". Le he hecho causa a Dios, a Cristo, y he sido yo el que le he robado la sexualidad, que es suya y la he usado como he querido... Es así como me ha amado a mí... Dice el Sermón de la Montaña: "lo que queráis que os hagan a vosotros los hombres, hacédselo a ellos". O sea, en el contexto se entiende. "¿Has visto Kiko cómo te he querido? ¿Crees que este amor es la verdad?" - "sí, Señor" - "pues ama tú así a los demás, como Yo te he amado". "Amaos como Yo os he amado En este amor conocerán que sois mis discípulos". Y no solamente eso. "Sed perfectamente uno y este hombre creerá". Atención: "creerá". O sea, dice Cristo que si en esta parroquia existieran unos cristianos que se aman así, solamente porque existen, están ya evangelizando a todos los paganos que hay en torno.
Ahora yo os pregunto, ¿en las parroquias de vuestras diócesis existe una fe así? Supongamos que existe una viejecita, supongamos que una mujer aguanta a su marido que le pega, a lo mejor existe; individualmente, sin duda alguna. Pero Jesucristo dice: amaos como signo. Ahora resulta: ¿amar a quién? ¡Si la parroquia es una masa! "Amad, - dice S. Pablo - a todos, pero especialmente a los hermanos en la fe". En la parroquia somos un regimiento. Dicen los psicólogos que si yo te mando escribir en un papel el nombre y apellido y dónde viven las personas que tú conoces, no pasan de 40; y he dicho muchísimos. Tú no llegas a 40 ni a 30. O sea que les conozcas personalmente, que conozcas su nombre; somos limitados. Entonces, la comunidad cristiana no puede ser enormemente grande, porque tenemos que dar el signo del amor. Si somos 200 y uno se pone enfermo, como yo no sé ni dónde vive, como lo conozco, pues no le voy a ver. ¿Qué signo de amor es ése? Si ha dicho Cristo: "Amaos", que se vea cómo os amáis, ahí se entiende que había que hacer pequeñas comunidades donde se llegue a esta fe.
Entonces hermanos, el Camino parte de esto. ¿Cómo hacer que un cristiano llegue a la fe adulta? Entendiendo por fe adulta esta dimensión de fe: "como Yo os he amado". Vamos a una parroquia donde un párroco ha conocido el Camino y llama a un equipo. No basta el párroco que llame; el equipo le dice: "tiene Vd. que hablar con el Obispo". Vamos a hablar con el Obispo. El Obispo ha oído hablar del Camino cosas buenas y cosas regulares, pero dice que si el párroco quiere, que se empiece. Entonces, esto mismo que estoy hablando yo aquí. Lo primero que hace el equipo es hablarlo con todos los grupos de la parroquia, si es que hay alguno en la parroquia, si es que hay grupos. Porque no queremos fundar nuestro movimiento. Esto es un punto para nosotros muy importante; nosotros queremos ayudar a la Iglesia. ¿Por qué queremos ayudar a la Iglesia? Porque si tenemos el Espíritu de Cristo, dice San Pablo: "Caritas Christi urget nos". El Amor de Cristo nos apremia, como fuego, "al pensar que si Cristo ha muerto por todos, todos por tanto murieron". Cristo ha dado la vida pro todos los hombres para que todos tengan acceso gratis a una vida nueva. Y dice S. Pablo: "Y murió por todos para que los que viven no vivan más para sí mismos, sino por Aquél que murió y resucitó por ellos".
Fíjate qué antropología tiene Pablo del pecado. El pecado es aquello que obliga al hombre a vivir para sí mismo - esto está escrito ¿eh? - condenado al egoísmo, a ofrecerse todo para sí; lo que hemos dicho ayer. "Y murió por todos para que los que viven no vivan más para sí, sino para Aquél que murió y resucitó por ellos". Entonces cuando yo veo a la gente por la calle, los chicos que se suicidan, a miles se suicidan los jóvenes, ¡cómo no llevarles esto y que sepan que3 pueden recibir la Vida Eterna gratis! Cristo ha dado la vida por ellos. ¡Cómo no evangelizar, cómo no ayudar a las parroquias! Pero atención, para evangelizar se necesitan los signos de la fe; sin los signos de la fe no tienen abierto el oído, la gente no escucha; todo lo entiende al revés. ¿Me oís hablar a mí? Pues entienden moralismos: que les estoy diciendo que sean buenos, y ser buenos quiere decir que se tienen que esforzar, no entienden nada más. Para que se les abra el oído se necesitan los milagros, como en los Hechos de los Apóstoles, los signos de la fe. Pero cuando los apóstoles ya han hecho milagros y aparece la fe sobre la tierra, en cuanto aparece lo que se llama en teología el milagro moral, los milagros ya casi desaparecen. Porque aquí hay un milagro más grande: el milagro para el mundo, la Iglesia. Entendiendo por la Iglesia la Iglesia que ama en esta dimensión, la comunidad cristiana. Unos hermanos, una comunidad pequeñita de hermanos.
A nosotros nos llama el párroco. Tiene las misas, los grupos, etc. Dijimos en Roma a un párroco, el P. Sirio de Mártires Canadienses: "Mire Vd. padre, el amor y la unidad es Palabra de Dios. Si nosotros lográsemos que en su parroquia hubiera una comunidad que llegara a esta estatura de la fe... La gente tiene fe a muchos niveles: fe religiosa, son muy buenos, vienen a pedir cosas a San Antonio, viene a Misa; se puede vivir la fe a muchos niveles. Ahora bien, el Concilio ha hablado de una nueva eclesiología: de la Iglesia como sacramento; esto es, que nuestra fe sea visible, con signos; que nuestra fe se haga sacramento. Entonces nosotros decimos: si lográsemos que en la parroquia hubiera una comunidad que diera estos signos, que se amara así, mire Vd., en poco tiempo su parroquia estará llena de gente". Dice el párroco: "Si aquí cada vez hay menos..." ¿Sabéis cuántas comunidades neocatecumenales hay hoy en Mártires Canadienses, que es una parroquia de 4.000 personas ancianas con la Iglesia casi vacía? Veinticuatro comunidades. ¿Sabéis cuántos hijos tienen esas comunidades? Novecientos cincuenta niños, no cabemos en la iglesia, no podemos hacer la Pascua todos. Todas las comunidades en proceso de evangelización, con sus catequistas. El párroco, que todavía y tiene 80 años, recibió a Mons. Morcillo que vino a hablar con él en Roma, y le dijo: "No tenga miedo de Kiko y de Carmen, no tenga miedo, esto es de Dios". Dicho así por Morcillo. Y nos ayudó, porque el párroco quería cerrar las catequesis.
Porque claro, nosotros tenemos un lenguaje para el hombre moderno. La catequesis no es una conferencia; hay que decir cosas que escuchen, que le lleguen a la gente. Viene gente a escucharnos que está contra la Iglesia, viene gente de todo tipo, ateos, es dificilísimo. Hay que hablar con verdad, con sinceridad, poniendo la vida ahí y esperando que Dios actúe. El párroco dijo: "Kiko, comenzamos". Entonces yo he llegado a Mártires Canadienses, he hablado con el grupo de Acción Católica, con el grupo de la Legión de María y les he hecho unas catequesis. Y después hemos hecho unos panfletos para toda la parroquia y le he dicho al párroco: decimos en las Misas que vamos a empezar una catequesis de adultos, que necesitamos una fe mejor, etc. "Sí, sí, yo te dejo en la homilía o después de la homilía tres minutos, o al final de la Misa, ¿cuándo quieres?", "cuando Vd. quiera" le digo. Me dejó hablar en la homilía diciendo: " va a hablar un catequista, vamos a empezar en la parroquia catequesis de adultos". He salido yo allí y he dicho: "Hermanos, yo soy un español que no sé italiano, soy un desgraciado, pero si alguno sufre que venga; si alguno está sufriendo, Cristo ha resucitado para él; que venga, ¡que venga!". Y vinieron. Grupos de izquierdas, un grupo de jóvenes que se llamaba Ché Guevara, terribles... la primera comunidad. Aquí está el responsable de la comunidad. ¿Cuántos años hace que empezamos? "Veintinueve años, en el año 1968, con todo el problema de la revolución europea del 1968".
Entonces, ¿cuál es el problema? No basta una comunidad que tenga fe adulta porque yo podría en la parroquia coger uno de aquí, otro de aquí, otro de allá, y hacer un grupito con fe adulta. El problema ¿cuál es? Que a lo mejor hay aquí uno que es ateo que viendo esta fe, viendo esto, dice: "yo quiero también ser cristiano". Y estos hermanos no saben cómo hacerlo cristiano. Y le dicen: "pues ven a nuestros grupos". Y él dice: "pero hombre, vosotros ya sois cristianos, yo es que estoy en pañales. ¿No hay un proceso para empezar?". No solamente se trata de dar este signo sino que se trata de abrir un instrumento, un camino capaz de coger a un pagano, a un alejado de la Iglesia y llevarlo, transformarlo en un cristiano.
¿Qué hemos hecho entonces? Hemos comenzado en la parroquia desde cero. Le hemos dicho al párroco: "mire Vd., como aquí hay gente que tiene fe, nosotros no vamos a comenzar ahora a dar signos de la fe haciendo milagritos, no pienso que yo tenga que hacer milagros para que la gente tenga fe; si hiciera falta a lo mejor tendríamos que hacerlos, milagros físicos, que son muy complicados porque la gente que viene por los milagros, no le interesa Jesucristo, viene para que lo curen; yo prefiero no llevar esa línea. Hay un milagro mayor que es la conversión de la gente: el que es avaro, apegado al dinero; el que bebe; el que se droga; el que juega; el que pega que cambia de vida, ése es el milagro, la Vida Divina actuando en el hombre. Bien.
Entonces convocamos un grupo de la parroquia, normalmente es gente de la parroquia, ha venido un grupo, hemos hecho las catequesis y se ha constituido la primera comunidad. Esta primera comunidad comienza un camino; el tiempo de pre-catecumenado. Los catequistas nombramos como responsable de este grupo al que ellos elijan por votación. Después de las catequesis les decimos que den su experiencia, que digan qué les ha parecido y hablan todos de lo que les ha "tocado", del bien que les ha hecho. Les decimos: "¿queréis ahora inaugurar una iniciación cristiana? Los que lo quieran pueden decir libremente. Si decís que sí, bien; los que no, ya habéis hecho unas catequesis que os han servido".
Llamamos a las catequesis iniciales fase kerigmática: 15 encuentros. Palabra, Liturgia (una Celebración Penitencial, una Celebración de la Palabra con la entrega de las Biblias y una Eucaristía) y por último una convivencia final donde se forma la Comunidad y se elige el responsable. Don Casimiro Morcillo nos dijo: "Id a las parroquias, pero que el párroco esté al centro". Este es otro problema bastante grave que hemos tenido porque el párroco dice: "¡Cómo! ¿Yo al centro? ¿De qué cosa? De la pastoral de Kiko... Yo tengo mi pastoral, aunque lo diga el Obispo. ¿Qué es eso del párroco al centro?". Si el Camino es un movimiento más, hay tantos movimientos, puedes poner, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10... Hombre, pues el párroco no va a estar en todos los movimientos, tiene que coordinarlo todo; esto es indudable.
Ahora bien, el Camino es una iniciación cristiana que termina en la parroquia, no como un movimiento. Primero nace una comunidad, y en esa comunidad después de tres o cinco años se eligen catequistas, los que más fe tengan, un equipo; este equipo de la parroquia hace catequesis y nace otra comunidad, otra comunidad... un camino. Después, cada comunidad elige catequistas. En poco tiempo vamos a tener un cuerpo de catequistas.
Kiko,Carmen y Morcillo en las barracas
Poco a poco la parroquia se transforma en una red de pequeñas comunidades como ha dicho el CELAM en el año 1992, en Santo Domingo: "la parroquia, red de pequeñas comunidades", en una estructura de tipo atómico sin destruir lo que ya existe, al lado de toda la realidad y sin competitividad. N hace falta ponerse en eso de "tú eres peor, yo soy mejor". Lo que hace falta es que el párroco haga una mediación justa, porque en algunas parroquias "el hermano mayor" del evangelio está celoso porque el párroco hace una Eucaristía con éstos, y él no quiere entrar, "¡y además bailan!", porque nosotros después de la Eucaristía bailamos. Dice el Evangelio que el hermano mayor viene del campo y oye las danzas, una fiesta, y no quiere entrar. Yo digo: ¿quién hace en la parroquia la mediación para que no se enfade el hermano mayor? Porque algunos grupos en las parroquias nos atacan. ¿Qué tenemos que hacer? ¿No bailéis, no hagáis nada en la Eucaristía distinto de los demás, no os mováis? ¿No hagamos nada porque se enfadan los demás, para que no se divida la parroquia? Entonces se estrangula todo. Este hermano que ha llegado desde lejos se encontrará constreñido. La mediación no la hace este hermano quitándole todo, sino que el padre va a buscar al hermano y le dice: "Este hermano tuyo estaba muerto y ha resucitado". ¡Esto sí que es importante!
Le he dicho a un Cardenal en Alemania, porque hubo un problema en una parroquia: "¿Vd. cree que la antropología que tienen los grupos en esas parroquias, esos que nos atacan, es la que dice el Evangelio?". Ahora mismo en la diócesis de Clifton (Bristol) han destruido a diez comunidades, las han asesinado. "¿Vd. cree que el consejo pastoral de la parroquia, - gente que muchas veces no sé dónde se han formado porque meten en los consejos pastorales a uno de la calle, otro del Islam, otro de no sé qué, meten de todo para que esté representada toda la parroquia y luego son consejos pastorales que no quieren que prediquemos en la parroquia, nos atacan por todos lados -, cree Vd. que es consejo pastoral tiene esa antropología?". Digo ¿quién ha formado a esos señores, si están viendo cuatro horas de televisión al día? ¿cómo vamos a convencerles a esos señores nosotros? Yo prefiero un cura que cien laicos: por lo menos un cura ha tenido un seminario, si le hablas de Dios se conmueve, pero esos laicos que no han tenido ninguna formación de Alemania, de Francia, del norte de Italia, de los consejos pastorales, es que ni te escuchan. No te escuchan. Piensan en el feminismo, en la píldora, piensan así... Entonces yo le decía al Cardenal: "¿Vd. cree que la gente que está en la parroquia piensa que los que se han ido están muertos?, ¿Vd. cree que quien no conoce a Cristo está muerto?, ¿eso lo cree la gente?", porque si lo creyeran nos darían una medalla, no se meterían contra nosotros. Nos dirían: "¡Ánimo Kiko!, hay que evangelizar, hay que llevar a la gente a Cristo como sea, porque quien encuentra a Cristo encuentra la vida eterna, que los demás no tienen". No se pondrían contra nosotros. Esta mediación la tiene que hacer el párroco.
En Madrid, en la parroquia de San José de la Gran Vía, el grupo de Acción Católica se puso contra el Camino y el párroco se fue a verles y les dijo: "Señores, ustedes llevan aquí desde que yo he entrado en la parroquia y llevo diecisiete años. Díganme en diecisiete años una sola conversión que hayan hecho, una sola persona que hayan traído a la fe; ¡ninguna! Es más, se han muerto cuatro o cinco de su grupo. El Camino Neocatecumenal ha hecho doce comunidades llenas de gente atea. ¿Por qué os ponéis contra ellas? El Reino de Dios es grandísimo, hay sitio para todos, ¡tenemos que evangelizar!". Esto les dijo, y se acabó el problema, ahora entramos en comunión y somos íntimos amigos. La mediación es el cura. Pero si nos cambian al cura y el cura que viene esto no lo quiere ver, porque él tiene su pastoral... Yo digo ¿por qué es importante que el párroco esté al centro? Para que lo gobierne. No puede dejar la catequesis a Kiko Argüello porque quien tenga la catequesis en mano tiene la Iglesia del futuro, tendrá a los cristianos. Es el párroco el que debe tener la responsabilidad de todos sus catequistas, pero a sus catequistas no los puede gobernar clericalmente: "oye, ¡me tienes que obedecer!". Estoy hablando de Europa; son personas que normalmente vienen del ateísmo y es difícil; no se trata de que te tienen que obedecer y ya está, no es así. Para que les pueda hablar, para que les pueda querer es importante que el párroco conozca el sentido del Camino, conozca el lenguaje que tiene el Camino.
El Camino tiene un lenguaje; no os escandalicéis del lenguaje, al contrario. Nos decía a nosotros un experto de medios de comunicación, que si el Camino no tiene un lenguaje no tiene nada. Quien ha descubierto algo, inmediatamente enriquece el idioma, tiene una forma de hablar, tiene un lenguaje propio; eso es cultura. Y algunos curas son tan incultos que dicen que tenemos un lenguaje: "los neocatecumenales tienen sus cantos, tienen su forma de decir, tienen un lenguaje". ¡Claro que hemos de tener un lenguaje! Tenemos que tener una síntesis, eso es fundamental. Lo que hace falta es ver si ese lenguaje es profético, es real, ayuda de verdad a las personas.
En poco tiempo en la parroquia hay una realidad enorme, unas comunidades. Imaginaos que he pintado aquí (en la pizarra) ocho comunidades y en las parroquias de Roma hay veinticuatro, veintisiete, dieciocho comunidades en cada parroquia. Porque nos ha apoyado el Papa. Y en Madrid, cincuenta y siete parroquias con doce, con quince comunidades. Claro, veinticuatro es una masa enorme; si un matrimonio tiene 7 hijos, otro matrimonio tiene otros cinco hijos, id sumando niños, hay más de cien hijos. El párroco que quiere hacer una pastoral de jóvenes dice que no puede dedicarse al Camino porque tiene la pastoral de jóvenes. No le digo que no la haga, está muy bien, pero ¡no con eso nos mates a nosotros!, le digo; porque si tú entendieras esto, en poquísimo tiempo tienes aquí más jóvenes que allí. Jóvenes educados por sus familias y no por catequesis que tienes tú constantemente que inventar en la parroquia, o les inventas un baile o un teatro, y es dificilísimo hoy con los jóvenes. Pero si tienes las familias cristianas detrás, tienes a los jóvenes y si tienes a las familias cristianas, tienes vocaciones. Todo lo que hemos dicho se ha cumplido.
Mira, multiplica los hijos que tienes en cada comunidad por las comunidades que hay en tu parroquia, ¿cuántos jóvenes del Camino tiene una parroquia?, te lo puedo enseñar. Cuatrocientos jóvenes en una parroquia. No son todos de la misma edad. Y los demás están inventándose cosas. Además que nosotros decimos: pasar la fe a la siguiente generación es prioritario. No porque lo digamos nosotros, sino porque es Palabra de Dios. Dios aparece en el monte Sinaí y dice: "Shemá Israel: Adonai Elohenu, Adonai Ehad". "Escucha Israel, Dios es único. Y amarás a Dios con todo el corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas". "Esto, - dice -, se lo enseñarás a tu hijo. Lo llevarás entre los ojos, en el corazón, y se lo enseñarás a tu hijo cuando te acuestes y cuando te levantes". Entonces, en las comunidades los padres saben que tienen que rezar con los hijos cuando se acuestan y al levantarse. Cuando te vayas de viaje tienes que llamar a tu hijo y decirle: "me tengo que marchar, hijo mío, tu padre se va, pero acuérdate que Dios es uno. Y amarlo a Él con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas vale más que nada".
Hay que amarlo con todas las fuerzas que es con todo el dinero. Por eso nosotros en el Camino hacemos una liturgia doméstica para pasar la fe a los hijos; como celebramos la Eucaristía el sábado por la noche para ponerla en relación con la Vigilia Pascual, el Domingo hay que santificarlo. El Domingo por la mañana entonces, hay una liturgia doméstica familiar. Como tienen hijos de ocho, nueve, diez años, - el promedio en el Camino es de cinco hijos por familia, que es altísimo - se hace una liturgia familiar. Ya nos había dicho esto la Congregación del Culto, Mons. Bugnini, que la Iglesia necesitaba una liturgia doméstica. En esa liturgia doméstica ¿qué se hace? Se pone un mantel bonito en la mesa del comedor, se ponen flores, un cirio que es símbolo de Cristo resucitado, la Biblia de casa. Después que se han lavado y desayunado, se reúnen todos y el hijo la dice: "papá, ¡quiero ir a jugar a fútbol!"., "tú eres hijo de un cristiano, vas al fútbol después, esto es lo primero". Dice el chaval: "es que he quedado con mis amigos, que es domingo...", "tú eres hijo de un cristiano, eso después" dice el padre. Preguntad esto a todas las comunidades del mundo, cómo hacen la liturgia doméstica. En París, Mons. André Vingt-Trois, brazo derecho del Cardenal Lustiger, fue a casa de una familia francesa que tiene siete hijos y vio cómo celebraban la liturgia doméstica, se quedó impresionadísimo. Vio como los hijos cantaban los salmos con guitarras, con tambores. Después de cantar se abre la Biblia y el padre y la madre han preparado una palabra que puede ser la del Domingo. La proclaman y preguntan: "¿qué te ha dicho a ti la Palabra?". Cada uno dice lo que le ha dicho a él, lo que Dios le ha hablado. Y cuando han hablado todos, el padre hace una especie de homilía, de conversación y después se levantan y rezan; rezan por la abuela, rezan por la tía que está enferma, todos rezan. Se dan la paz y luego el padre bendice a cada uno de los hijos. Así de sencillo. De ahí vienen los 5.000 chicos que se van a levantar para presbíteros, 3.000 vienen de estas familias.
Bien, hasta ahora os he hablado un poco de la fase kerigmática y del pre-Catecumenado. Con el Primer Escrutinio bautismal se pasa al Catecumenado. Después que han escuchado y aprendido el lenguaje bíblico, ahora van a estudiar las grandes etapas de la historia de la salvación. Hay un Primer Escrutinio y un Segundo Escrutinio.
Aquí en medio hay una convivencia que se llama el Shemá, y ahora empiezan las catequesis dogmáticas, el Credo, todo el Catecismo de la Iglesia Católica que va por etapas, despacio. La Iniciación a la Oración, después la Traditio y la Reditio Symboli. En la Traditio, después que han estudiado el Credo en pequeños grupos y en comunidad, se les manda de dos en dos, como hacen los testigos de jehová, por todas las casas de la parroquia. Ya lo sabéis, muchos obispos que los habéis mandado vosotros de dos en dos. Van casa por casa anunciando el Credo, el Kerigma y dando su experiencia durante dos años. Con lo cual estamos haciendo la competencia a los testigos de jehová. Hay algunas parroquias donde llegamos nosotros y los testigos de jehová se tienen que marchar. Además, estamos haciendo que mucha gente de las sectas vuelva a la Iglesia; aquí hay testigos. En Los Ángeles, en Nueva York, pueden decirlo, no cuento ningún cuento chino. Porque somos más fuertes que los testigos de jehová. Ellos tienen el salón del reino; también nosotros. Escuchan la Escritura; mucho más nosotros. Y somos Católicos. "¡Ah!, eso es una secta, los Kikos". Eso lo dirás tú. ¿Una secta? Nosotros de sectarios no tenemos nada, usamos la comunidad como un elemento formativo de primer orden. En este cuadro de la Virgen María pone aquí: "Hay que hacer comunidades cristianas como la Sagrada Familia de Nazareth, que vivan en humildad, sencillez y alabanza; el otro es Cristo" Esto, que es una fotografía un poco azulada que no está bien, -el icono auténtico está en una capilla de la Catedral de Madrid, si queréis ir a verlo-, está pintado por mí en el año 1973. ¿Por qué pinté esta Virgen? Pues porque antes del Camino, en el año 1959, -esto lo digo con humildad y me da vergüenza decirlo-, tuve una aparición, o llamarlo como queráis, de la Virgen María, y sobre esto no puedo decir nada más. "Hay que hacer comunidades cristianas como la Sagrada Familia de Nazareth, que vivan en Humildad (todo este tiempo se llama humildad); este tiempo Sencillez, para llegar a la última parte del Camino que se llama Alabanza. Llegar a la alabanza, descubrir que la vida es una liturgia en santidad. Tener fe adulta es descubrir que el otro es Cristo. Éste es el itinerario del Camino Neocatecumenal. Yo cuando he sentido esto, cuando he recibido esto de la Virgen, no sabía lo que quería decir. Se lo conté al Papa más tarde, si lo sabía interpretar, y ahora veo con sorpresa, - he descubierto -, que el lugar físico donde Jesucristo se hace adulto es la familia de Nazareth. ¿Qué significa ser como la familia de Nazareth? Pues que tú no puedes crecer si no obedeces a José y a María. Un hijo para crecer tiene que obedecer. Si el padre le dice: "hijo mío haz esto", el niño va y lo hace. "Vete a la escuela", y el niño va. "Lávate", y se lava.
En las parroquias, ¿dónde está la obediencia? Enseñarles a rezar, enseñarles el compromiso cristiano en la vida. ¿Dónde?, ¿cómo? Porque solamente Cristo como hombre adulto subirá al Calvario; no como niño sino como hombre. Nuestros cristianos tienen una fe religiosa muy buena, pero muy infantil. Necesitan crecer en la fe para llegar a ser cristianos adultos.
Entonces, la imagen que tenemos en el Camino es la imagen de la Virgen María.
La Virgen María ha recibido un anuncio del ángel, la Buena Noticia, lo mismo que las primeras catequesis, que son un anuncio. Al que acoge ese anuncio, el Espíritu Santo lo cubre con su sombra y queda preñado, queda embarazado de Dios. La Palabra de Dios, el anuncio del Kerigma penetrando en él hace revivir la gracia bautismal. Este anuncio crea un tiempo de gestación. Después el nacimiento. Después del nacimiento de Cristo, la vida oculta en Nazaret. Después el Bautismo, y después del Bautismo, subirá al monte a ser crucificado. Esas fases son las que queremos recorrer nosotros. Porque hay que imitar a Cristo que es el único modelo.

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Camino Neocatecumenal en Puerto Madryn - Chubut - Argentina, Parroquia: Cristo Resucitado
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