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El Anuncio del Kerigma


Por Kiko Argüello , iniciador del Camino Neocatecumenal

Convivencia de 250 Obispos de America con los iniciadores del Camino Neocatecumenal - New York, Abril de 1997

El anuncio del Kerigma

Extracto del anuncio del Kerigma hecho por Kiko durante la Celebración penitencial con los obispos.
San Pablo ha dicho que Dios ha querido que la salvación del mundo venga a través de la estulticia de la predicación. El Evangelio es fundamentalmente una noticia ante la que no se puede permanecer indiferente, hay que optar. Si yo hoy anuncio esta noticia aquí - aunque ustedes sean Obispos - nos obliga a todos a una decisión. Esa decisión, ayudados por la gracia del Espíritu Santo, la llamamos conversión. Yo voy a decir: "convertíos y creed a la Buena Noticia". ¿Y cuál es esa noticia que l que l escucha le obliga a tomar una decisión: creerla o no creerla? Dice la Epístola a los Hebreos que "así como los hijos participan de la sangre y de la carne, así también Cristo participó de las mismas para aniquilar mediante la muerte, es decir, al diablo, y libertar a cuantos por temor a la muerte estaban de por vida sometidos a esclavitud".
Aquí -hay una antropología bíblica impresionante, que es el contenido de lo que nosotros predicamos y que deja sorprendida a la gente. Decimos: "¿por qué sufres tú, qué te sucede?". La gente nos escucha y ¿por qué continúa viniendo a las catequesis? Porque la palabra que le hemos dicho es profética, se realiza. Como se cumple en él, en su vida, continúa viniendo. Porque el cristianismo fundamentalmente es un acontecimiento, un hecho. Es una gracia, no es una conferencia.
Cristo ha resucitado de la muerte, ha vencido a la muerte. ¿De qué me sirve a mí concretamente, Kiko Argüello,....? Para entender eso hace falta entender por qué tengo miedo a la muerte, porque en mí habita el pecado. ¿Y qué es el pecado? Una experiencia que he hecho, o - si queréis - algo que he heredado, que llamamos pecado original. Es terrible pensar que en algunos momentos después del Concilio, una cierta teología ha intentado explicar de nuevo las cosas sin el pecado original, y han llegado a un humanismo disolvente. Porque el pecado original es muy importante.
Adán y Eva eres tú, soy yo. Cuando la serpiente le dice a Eva, viendo el árbol de la ciencia del bien y del mal, ya sabéis, le dice el demonio: ¿cómo es que no podéis comer de ningún árbol del paraíso?" Y dice Eva: Sí, podemos comer de todos. Solamente de uno no.
Pero ya el demonio le ha dejado en el subconsciente la idea de que si tienes una prohibición es como si todo estuviera prohibido. Ya le ha preparado el terreno. Después le dice: "no, no morirás, sabe Dios muy bien que el día que tú comas serás como Dios, conocerás el bien y el mal. Decidirás por ti mismo. No tendrás que ser dependiente de otro. Dependiente de papá, del cura. Tú mismo decidirás el bien y el mal ". Entonces Eva, viendo que el árbol era bueno a la vista, bueno para alcanzar sabiduría, comió y dio de comer a Adán. Hizo un gesto. Comer significa utilizar toda la persona, todo el cuerpo.

¿Qué le pasó después de haber comido? Pues se dieron cuenta de que estaban desnudos. El hombre experimenta la muerte ontológica - si se puede decir así - o muerte óntica, porque estamos en una época existencial.
¿Quién me está dando a mí el ser ontológico, mi ser de persona, quién me lo da? ¿Quién me ha creado a mí? Dios me ha dado el ser. Ha dicho: Kiko tú existes para Mí, tú eres hijo mío. ¿Y si el demonio me demuestra con la ley que ese Dios no existe, que ese Dios es un monstruo, y la prueba de que es un monstruo es que me limita, es celos? Dice San Pablo que el demonio tomando la ocasión de la ley nos sedujo y nos mató.
....Si yo creo a eso, con toda mi inteligencia, que el demonio tiene razón, y poco, me pierdo ontológicamente a mí mismo. Las raíces de mi ser se cierran. Entonces, si yo no soy ¿cómo puedo ser? Quiero ser en los otros. Tengo que ser algo para alguien. ¿Y cómo? Pues haciendo dinero. Si no tienes dinero no te quiere nadie. No te quieren si no eres bello, si no eres guapo, si no eres inteligente. ....El pecado habitando en nosotros nos obliga a ofrecernos a nosotros todas las cosas y aunque tú tengas éxito, no eres feliz. Por eso el éxito humano tantas veces lleva al suicidio. ¿Por qué no eres feliz? Porque el pecado (no somos protestantes) no ha destruido totalmente la naturaleza del ser humano, solamente (como dice el Catecismo de la Iglesia católica) la ha herido. Pero sabemos que el bien es amar, que el hombre se realiza en el amor a los otros. Lo sabemos. Dice San Pablo en la epístola a los romanos, capítulo 7: "Está en mí conocer el bien pero no el realizarlo".
El amor es la verdad, ya lo sé. Yo me realizo como persona en los otros, pero resulta que para que mi "Yo" se haga un "Tú" en ti, yo tengo que morir a mi "Yo". ¿Cómo voy a morir a mi "Yo" si tengo la muerte dentro ontológicamente, si tengo miedo a la muerte?
El anuncio es que tú puedes salir de la esclavitud a tu "Yo", donarte completamente. Mirad, si nosotros profetizamos esto a los jóvenes, nos seguirán a miles. Yo te prometo que tú puedes dar, hacerte Eucaristía en el mundo. Puedes darte totalmente, hasta el fondo, ¡ser Cristo!, ¡Libre!, ¡Puedes subir a la cruz!

...Cristo muriendo por ti ha hecho testamento. Ha dado la vida, la sangre, para que el Padre, la vida misma que Él ha dado, te la dé a ti. Ha hecho testamento para ti de algo que vale mucho más que millones de dólares: la vida divina, la vida eterna, el Espíritu Santo. Se te tiene que dar gratis.

Si se muere en Brasil un tío mío que ha hecho muchos negocios y me deja 5.000 millones de dólares y yo soy un pobrecillo, alguien tendrá que venir a darme la noticia para que yo pueda ir al banco y recibir los millones...
Después de escuchar la noticia me la creo o no me la creo. Nosotros llevamos una noticia más grande. Porque a una persona le damos dinero y ese dinero no cambia su corazón, sigue estando insatisfecho porque no logra amar. No logra darse.
...Poder amar, poder darte, poder querer, esa es la felicidad. No que te amen a ti. Darte tú a los demás. Amar es la verdad. ¿Por qué es la verdad? Porque esto (Kiko señala a la Cruz) es Dios, esto es la revelación de Dios: Cristo crucificado...
...¿Nosotros amamos así? ¿Por qué no? ¿Por qué no tenemos este espíritu? Este espíritu se puede recibir gratis en la Iglesia. A través de los sacramentos. Estamos en un sacramento: sacramento de la Penitencia. En este sacramento se puede recibir este espíritu. Para poder recibir el espíritu de Cristo crucificado, primero tienes que creerte que ésta es la verdad: Cristo que no se rebela al mal. Viene la luz al mundo y la hemos rechazado. Vino la luz al mundo y no la hemos querido, hemos amado más nuestras tinieblas.
...Lo hemos matado. Pero resulta que Dios había previsto que nos iba a salvar a través de rechazar a su Hijo. ¿Cómo? Nos iba a salvar así. ¿De forma que cuanto más rechazábamos a Cristo, más nos salvábamos? Porque Cristo es el Cordero de Dios que se sacrifica en el Templo. Cuando le estaban pegando, ofrecía al Padre el dolor... Le han pegado un golpe y ofrecía ese dolor ¡por los que le estaban pegando! Ese dolor que Cristo ha ofrecido por el sinvergüenza que le está pegando ¿tiene valor? Si le mata, y Cristo ofrece la muerte por el mismo que le está matando, por el asesino, esa sangre que Cristo ha derramado, ¡claro que vale! Cristo ha dado su sangre por ti y por mí. Esa sangre ¡claro que tiene valor! Cristo ha dado la vida por nosotros. Entonces Cristo dice al Padre: "Mira yo he dado la vida por éste, yo he dado la vida por éste otro. He dado la vida por ellos".
....¿Quieres amar así? Cristo te da su espíritu. ¿Cuándo? Pues cuando te lo anuncien. Ahora, ahora mismo. La naturaleza divina estará dentro de ti. "Padre - hemos escuchado ayer - que el amor con que me has amado a Mí, esté en ellos y yo en ellos". El amor que tiene el Padre al Hijo, el amor que no se puede separar del Padre, ni tampoco del Hijo... Donde está el amor del Padre, está el Hijo. "Padre, que el amor con que me has amado, esté en ellos". Tú existes para que Dios sea uno en ti. Para que participes del amor de la Trinidad. Dios n ti, uno. Y no solamente tú ¡todo hombre! Jesucristo ha dado la vida por esto. Para que los hombres puedan recibir el Espíritu Santo. Esto es, el amor del Padre al Hijo, que nos hace hijos, que nos hace santos...
...Termino diciendo: hermanos todos, convirtámonos y creamos a esta Buena Noticia. Miremos a Cristo. Reconozcamos que no amamos así. ¿Podemos crecer en la fe? Sí, podemos todos crecer en la fe. Pues entonces, yo soy hoy un anunciador de parte del Señor que os dice: Dios quiere darnos en esta convivencia su Espíritu. Quiere ser uno de nosotros. Convirtámonos y creamos a la Buena Noticia. Dejemos el pecado. Corramos a Cristo que nos da su Gloria, que nos da su Santo Espíritu.

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Camino Neocatecumenal en Puerto Madryn - Chubut - Argentina, Parroquia: Cristo Resucitado
Pagina on-line desde el 01/03/2003 - Ultima actualizacion 24/02/2004